Último minuto
Jueves, 24 de Septiembre de 2026
Puebla 16°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

A nadie conviene la violencia en Puebla

Cuando en el 2006 y 2012 Andrés Manuel López Obrador (AMLO) perdió la elección presidencial también se desató el mentado tigre y provocó -en una ocasión- la unción del famoso presidente legítimo.

Una figura inexistente legalmente y risible porque lo único que provocó entre la población fue pena y encono.

Un rencor, eso sí, que no trascendió más allá por el mismo peje.

Y es que Andrés Manuel se dio cuenta que nada iba a ganar manifestándose en contra del aparato de gobierno y de las instituciones después de haber sido derrotado -o robado- en las urnas.

AMLO entendió que nada había que hacer después de cantado el resultado de ambas elecciones en el entonces Instituto Federal Electoral (IFE).

La derrota estaba escrita y lo único que quedaba era seguir trabajando para poder lograr en el futuro la presidencia.

Por cierto que luego de los resultados de aquellos comicios presidenciales, al final, el hoy presidente electo del país apechugó, se la tragó completa, como dicen, y se resignó a seguir luchando para poder lograr lo que actualmente ya vio cristalizado en la realidad: la presidencia de México.

AMLO vislumbró que la violencia, las protestas, las marchas y las manifestaciones en contra de la mayoría ni podrían sostenerse y ni tampoco convenían a nadie.

Sobre todo cuando el ánimo de los ciudadanos estaba desgastado por las campañas, por

la guerra electoral que había librado AMLO y por todo lo que se había dicho del mentado fraude electoral.

En el 2012 las cosas no cambiaron mucho, después de haber sufrido el embate del aparato gubernamental, de haber sido vapuleado en las urnas, mediante la caída del sistema y de haber sufrido el intento del desafuero por una maniobra ordenada y orquestada por el entonces presidente Vicente Fox Quesada, Andrés Manuel volvió a ser derrotado.

No cambio mucho su estrategia de rechazó al resultado de aquellos comicios pero el mismísimo AMLO volvió a soportar la derrota.

Decidió ya no asumir la figura del mentado presidente legítimo porque sabía perfectamente que eso no serviría de nada.

Y así el peje se perfiló a su tercera aventura para llegar al 2018 como el candidato presidencial de su propio partido, Morena.

El antecedente de toda la carrea político-electoral y presidencial de Andrés Manuel, desde luego, permite observar el cambio de uno a otro personaje.

Porque el Andrés Manuel de aquel lejano 2006 no fue el mismo que el del 2012 ni mucho menos que el del 2018.

Y esa misma actitud, crecimiento y madurez política deberían asumir todos sus seguidores y simpatizantes, quienes en Puebla intentan reventar la elección sólo porque les pasó lo que a AMLO en el 2006 y 2012.

Porque la versión del “arresto ciudadano” de Alejandro Armenta Mier, virtual senador de Morena, para tratar de justifica el zafarrancho provocado en el Hotel M&M, es una reverenda ridiculez.

Nada, como lo dijo el propio Armenta, justifica la violencia.

Ni mucho menos los golpes, insultos, agresiones y heridos de ambos bandos.

Tanto el PAN como Morena y sus protagonistas deberían dejar en paz a la autoridad electoral -del IEE y del INE- analizar los resultados, realizar el conteo escrupuloso de las actas, los votos y decidir el resultado y al ganador de la elección para gobernador.

Ya es imposible creerle a la gente de Morena y del PAN en medio de todo este desgarriate.

Qué pena que los poblanos seamos el mal ejemplo electoral del país.

¿Hasta cuándo vamos a permitir marchas y marchas por todo y por todos?

¿Por qué mejor no cambiamos de actitud y en vez de violentar y agredir físicamente a los demás, a los rivales y adversarios no construimos y aportamos?

Ya basta de protestas violentas, de provocar y convocar a los golpes, a unan rebelión insensata y estéril que a nadie conviene.

Puebla debe ser ejemplo de legalidad y gobernabilidad.

Ni todos los medios de comunicación somos iguales, ni todos somos tan buenos o tan malos.

Ni tampoco AMLO o Morena van a hacer todo para cambiar al país.

Me parece que en vez de estar sumándose a las absurdas críticas y a la rebelión para reventar o incendiar Puebla por qué mejor no construimos y hacemos lo que nos toca para lograr un mejor estado.

Es mejor producir, aportar ideas y ser tolerantes.

Prefiero eso a sumarme a una turba que golpea y agrede gente que está a su paso.

¿O me equivoco?

En twitter: @poncharelazo