Plutón tiene un océano granizado bajo el suelo
Antiguamente se hablaba de los Siete Mares para decir que alguien había recorrido todo el mundo a lo largo y a lo ancho. Pero naturalmente, todos los océanos de la Tierra son uno solo. Hoy podríamos volver a hablar de los Siete Mares, pero serían estos: Tierra, Ceres, Europa, Calixto, Ganímedes, Titán, Encélado, Rea, Dione, Mimas, Titania, Oberón, Tritón, Plutón, Eris, Sedna… Y posiblemente, más.
Definitivamente, salen más de siete, y es que el agua líquida parece ser mucho más abundante en el Sistema Solar de lo que jamás se había sospechado. En todos esos satélites, asteroides o planetas enanos con gran cantidad de hielo se sospecha también con mayor o menor fundamento que existen océanos líquidos bajo sus costras heladas.
Y llamarlos océanos no es ni mucho menos una exageración: quienes se han dejado convencer por ese tópico de que la Tierra es un planeta acuático, no se pierdan este gráfico publicado por Business Insider que pone las cosas como son: comparativamente, la Tierra es solo una roca mojada, como una naranja con la cáscara húmeda. Europa, satélite de Júpiter, tiene el doble de agua (líquida + hielo) que nuestro planeta. Pero es que Ganímedes, también luna de Júpiter, tiene nada menos que 39 veces más agua que la Tierra, en un mundo cuyo diámetro es más o menos un 50% mayor que el de nuestra Luna.
Aunque los científicos ya sospechaban la existencia de un océano bajo su superficie, la revista Nature publica hoy nuevas pruebas a favor de ello en dos estudios (uno y dos) que analizan los datos tomados el pasado año por la sonda New Horizons y los combinan con modelos matemáticos para llegar a una conclusión: el famoso corazón, la región más distintiva de la fisonomía plutoniana, esconde muy probablemente un océano de agua con algún anticongelante, posiblemente amoníaco, que le daría una textura viscosa, algo parecido a un granizado.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores han modelado la dinámica del planeta para explicar la curiosa observación de que el corazón, llamado región de Tombaugh, se sitúa siempre en posición exactamente opuesta a la luna Caronte. Plutón y el mayor de sus satélites están en mutuo acomplamiento de marea, lo que significa que ambos se muestran siempre la misma cara el uno al otro. En el caso de la Tierra, la Luna está en la misma situación respecto a la Tierra (y por eso vemos siempre la misma cara), pero no al contrario.
Los investigadores concluyen que existe una anomalía de masa en la región de Tombaugh que produjo esta situación. El impacto de un objeto espacial produjo una depresión de 1.000 kilómetros de anchura llamada Sputnik Planitia, que causó un abombamiento del océano bajo la superficie. Posteriormente la llanura se llenó de nitrógeno congelado, y la combinación de estos efectos provocó que Plutón se alineara con Caronte de modo que la Sputnik Planitia queda exactamente en línea con el satélite, pero en la cara opuesta a él.
Y surge la pregunta: ¿habrá vida en el océano de Plutón? ¿De Europa? ¿De Ganímedes? Hoy no tenemos otra respuesta salvo que no es descartable. En la Tierra tenemos microorganismos que crecen allí donde el agua alcanza nuestras temperaturas más bajas. En Plutón los límites son diferentes, y por supuesto que las temperaturas del océano plutoniano serían inimaginables para nuestros microbios más amantes del frío. Pero algunos organismos han desarrollado evolutivamente sus propios anticongelantes naturales para mantener el agua de sus células en estado líquido. Y donde hay agua líquida, hay siempre una esperanza de vida.

