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La Procesión Tamalista cumple 20 años y llena de calaveras gigantes las calles de Puebla

La celebración reunió a familias, artistas y vecinos de Xonaca con figuras monumentales de cartonería, música y comparsas durante el Día de Muertos

Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen

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La muerte salió a bailar por las calles de Puebla la noche de este domingo. Con calaveras monumentales, catrinas, mojigangas y decenas de figuras elaboradas artesanalmente, la Procesión Tamalista celebró su vigésimo aniversario con un recorrido que partió del barrio de Xonaca y llegó hasta el zócalo de la ciudad.

La edición de 2026 reunió a familias de distintas generaciones que dedicaron varios meses a crear estructuras de cartón, papel y otros materiales para compartir su trabajo con los poblanos. Entre música, disfraces y porras, el desfile convirtió las principales calles de su recorrido en un escenario de celebración por el Día de Muertos.

Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen
Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen

Las actividades comenzaron poco después de las 18:30 horas en el Centro de Bienestar Xonaca, ubicado sobre la calle 22 Oriente. Desde ahí, los participantes avanzaron por el bulevar Xonaca y otras vialidades hasta llegar al Centro Histórico.

Uno de los principales atractivos fue una calavera de aproximadamente diez metros de longitud, cuya estructura articulada requirió la coordinación de alrededor de 20 personas para trasladarla. A su paso, vecinos y visitantes se detuvieron para observar las figuras y tomar fotografías.

Calaveras, animales y personajes hechos de cartón

La creatividad de los participantes se reflejó en la diversidad de las piezas que integraron la procesión. Entre ellas destacaron catrinas monumentales, guerreros, personajes prehispánicos, piratas, arlequines, mariachis y figuras inspiradas en animales.

Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen
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También desfilaron esqueletos de perros y gatos, calaveras caracterizadas como luchadores y monjas, así como creaciones que incorporaron elementos de la cultura popular mexicana y motivos de la talavera poblana.

Las piezas fueron elaboradas en talleres comunitarios durante los meses previos a la celebración. En algunos casos, las familias trabajaron desde junio o julio para diseñar, construir y vestir las estructuras que después recorrieron las calles.

Familias y comparsas animaron el recorrido

La Procesión Tamalista no estuvo integrada únicamente por las figuras monumentales. A lo largo del trayecto se sumaron participantes disfrazados de diablos, dinosaurios y otros personajes, además de comparsas que bailaron al ritmo de la música reproducida desde vehículos adaptados con altavoces.

Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen
Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen

Niñas, niños, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad participaron en la celebración, algunos acompañados de sus mascotas. Los asistentes también repartieron flores y convivieron con las familias que observaban el desfile desde las banquetas.

La movilización fue organizada principalmente por los propios participantes y vecinos, quienes coordinaron el avance del contingente y realizaron cortes momentáneos a la circulación para permitir el paso de las estructuras, ya que a lo largo del recorrido no hubo personal de Tránsito que escoltara al contingente.

El recorrido continuó hacia el Parián y después por calles del Centro Histórico, donde más personas se incorporaron como espectadoras. La llegada al zócalo representó uno de los momentos centrales de la noche.

Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen
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En el corazón de Puebla esperaba otra figura monumental: un esqueleto de aproximadamente tres metros, adornado con un penacho y acompañado de la representación de un perro. Ahí, los integrantes de la procesión permanecieron varios minutos mientras la música y el baile atraían a visitantes y transeúntes.

Xonaca cerró la celebración con música y convivencia

Después de la parada en el zócalo, los participantes emprendieron el regreso hacia el barrio de Xonaca, donde continuaron las actividades con presentaciones de bandas de rock y una verbena popular.

La convivencia incluyó tamales y atole gratuitos para los asistentes, en una jornada que combinó las expresiones artísticas comunitarias con la gastronomía tradicional.

Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen
Foto: Ulises Raziel Juárez Guarneros / EsImagen

A veinte años de su creación, la Procesión Tamalista mantiene como eje la participación vecinal y la elaboración colectiva de figuras que transforman las representaciones de la muerte en una celebración de creatividad, memoria y convivencia.

Más que un desfile de calaveras, la actividad muestra el trabajo de familias que encuentran en el cartón, el papel y la imaginación una forma de preservar las tradiciones del Día de Muertos y compartirlas con quienes recorren las calles de Puebla.