Este 2 de noviembre, los panteones poblanos volvieron a llenarse de vida
En San Pablo Xochimehuacan hicieron acto de presencia danzantes de Oaxaca conocidos como Huehuentones
Panteones
Entre olores de veladoras, incienso, flor de cempasúchil y hasta fritangas, decenas de poblanos y poblanas visitaron nuevamente el Panteón Municipal, en el marco de la conmemoración del Día de Muertos.
Así, con cubetas y palas en las manos, familias numerosas volvieron a acompañar los sepulcros de sus seres queridos después de un año de no hacerlo debido a la pandemia del nuevo coronavirus.
Pese a que el Ayuntamiento de Puebla había indicado que sólo se permitiría el acceso a cuatro personas por familia, lo cierto es que no se respetó esta medida preventiva de salud, pues adultos mayores, jóvenes, niños y treintones-cuarentones ingresaban sin filtro alguno.
Algunos trabajadores de la Comuna y vigilantes del panteón ofrecían gel antibacterial, pero no todos los visitantes hacían uso de este producto.
En el interior del mausoleo, ciudadanos hacían fila para vacunarse contra la influenza en el módulo que el gobierno de la ciudad instaló en una de las secciones del camposanto en cuestión.
El color intenso amarillo de la flor de cempasúchil era el que más destacaba entre los sepulcros, algunos de los cuales estaban adornados con elementos de otra cultura, por ejemplo, fantasmas o brujas de Halloween.
En tanto, algunos poblanos recordaban a sus seres queridos escuchando la música de su artista favorito, mientras que otros meditaban y rezaban en total silencio.
Por su parte, una vendedora informal ofrecía entusiastamente sus productos:
-"¡Se pinta la Cruz, se venden cigarros!", gritaba.
Del mismo modo, hubo comerciantes semifijos que trataron de obtener unos ingresos comercializando nieves, café o hasta rentando cubetas y palas.
Al fondo del panteón, familias completas limpiaban los sepulcros de sus seres queridos, expresando su molestia por el deterioro o descuido del lugar.
Sin embargo, también reconocieron la determinación de la Comuna por volver a abrir los mausoleos en la celebración del 2 de noviembre.
Finalmente, en los alrededores del Panteón Municipal, un gran número de ambulantes aprovechó el momento para vender sus mercancías, entre comida, ramos de gardenia, playeras, camisetas, disfraces y otro tipo de productos.
Como era de esperarse, las aglomeraciones eran inevitables, pero el mausoleo volvió a llenarse de vida, al menos por unas cuentas horas.
Panteón de Xochimehuacan también tiene notable afluencia
La explosión suscitada el pasado domingo en la junta auxiliar de San Pablo Xochimehuacan no frenó las visitas a su panteón en la fecha que se conmemoran a los fieles difuntos.
Al contrario, el lugar en turno registró una notable afluencia de familias completas, algunas de las cuales hicieron caso omiso a la recomendación de usar cubrebocas durante su estancia.
Pese a ello, el mausoleo lució colorido por las flores que se colocaron en la mayoría de las tumbas, mientras que también fue dueño de un abundante olor a copal.
Sumado a lo anterior, afuera del panteón hicieron acto de presencia los huehuentones, danzantes originarios de Oaxaca, que tradicionalmente bailan el Día de Muertos.
Hasta donde se sabe, su baile, cuya característica es el uso de máscaras de viejos y otros elementos, es una metáfora de las almas alegres de los difuntos que retornan el 2 de noviembre.
Cabe agregar que fue este lunes 1 de noviembre cuando el Panteón de San Pablo Xochimehuacan albergó los servicios funerarios de Abimael Eduardo, ciudadano de 32 años de edad, quien murió en la explosión ocurrida el domingo por una toma clandestina de gas.
