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El 9 de marzo pasará a la historia

El 9 de marzo pasará a la historia

Este lunes 9 de marzo pasará a la historia como el primer experimento social de esta magnitud.

El motivo la extrema violencia de género que ha disparado las cifras de feminicidios en todo el país.

De esta necesidad de clamar por respeto y justicia nace la iniciativa del Paro Nacional de mujeres.

Que invitaba a las participantes a no acudir a sus trabajos, no hacer labores domésticas, no consumir, no usar redes sociales, en pocas palabras a que se experimente su ausencia.

Y así fue, desde tempranas horas de la mañana no se venían las largas filas en los colegios, ya que muchos de ellos optaron por sumarse a la causa, invitando a sus alumnas a faltar y en muchas otras obligándoles a que no acudieran.

Así fue el caso de Mayle Mozotenco, de 11 años, que se quedó en casa a ayudar a su madre y abuela a las labores del hogar ya que para su familia solo fue como un día de asueto.

"En la mañana mi abuelita barrió, mamá preparó el desayuno y ahora estamos preparando la comida, mi papá se fue a trabajar, es conductor de Uber y mi hermano también se fue al trabajo, fue como si esta semana tuviera dos domingos", declaró sonriendo Mayle cuando volvía de la tienda de la colonia.

Y es que muchas familias no compartieron la invitación a reflexionar acerca de la ausencia de las mujeres en los distintos ámbitos de la sociedad.

Así fue el caso de la familia Ferrer quienes paseaban por los pasillos de Galerías Serdán.

La madre cargaba al bebé y llevaba al otro pequeño de la mano mientras que el padre de familia caminaba al frente.

"Yo creo que está mal por el aspecto laboral, yo vi a muchas mujeres haciendo compras, hablando por teléfono, paseando, yo creo que más bien lo tomaron como un día más de descanso. Nosotros salimos a pasear como si fuera otro domingo" declaró el hombre de aproximados treinta años.

Pero en las calles si se notaba su ausencia, grupos de hombres en las paradas, en las escuelas, en los sitios de trabajo, pocos autos, poco movimiento en general en la ciudad.

Así lo reflejaron las ventas en una gasolinera en el Bulevar San Felipe donde Don Felipe asegura parecía que se trataba de un día festivo.

"No hubo muchas escuelas, por tanto, no hubo tráfico y no hubo tanta venta... Aquí trabajan dos despachadoras y no vinieron, lo bueno es que no había mucha venta entonces no se nos cargó el trabajo" conforme declaró el despachador de bomba de gasolina de aproximados 60 años.

En los niveles escolares muchas madres recogieron a sus hijos pese a la protesta a nivel nacional.

"Cada quien es libre de protestar como guste, pero yo opto por esmerarme en la educación de mis hijos" declaró la señora Aracely Rodríguez.

"Para mí fue un día normal comprometida con mis hijos, mi mejor protesta es dejar buenos ciudadanos a esta sociedad. A mí en lo que me benefició fue en que hubo menos tráfico" sonrió la madre de familia de aproximados 50 años.

Entre las entrevistas recabadas prevalecieron quienes indicaron que llevaron sus vidas normales como otro día más, pero aseguran hubo una diferencia.

Y es que más que el golpe a la economía, o al dinamismo en el flujo vehicular, el ejercicio sacó las opiniones encontradas de un sector que ha notado que los altos índices de feminicidios, la brutalidad con la que se realizan estos crímenes y sobre todo la normalización de la violencia activa y pasiva contra de las mujeres; contra los y las personas que opinaron que no se ganó nada más que un día de asueto.