Rayitas, busca un hogar; fue abandonada y ahora necesita del amor de una familia
Nadie sabe de dónde vino, donde nació ni quién fue la primera persona que la cargó. Nadie sabe cómo llegó ahí ni cuánto tiempo pensaba quedarse. Nadie ha sabido responder qué hizo que tuviera ese ceño compungido y la mirada desolada.
Sólo sabemos que ella es Rayitas y sigue esperando una familia. Esta es la historia de una pequeña perrita que no ha tenido la fortuna de tener un hogar y cambiar la vida de todos los que la rodean.
Rayitas apareció un día en el Zócalo de Puebla, iba y venía todos los días de un local a otro esperando un poco de cariño, esperando un poco de atención. Ni siquiera pedía comida ni agua, sólo pedía que la voltearan a ver.
Con el ir y pasar de los días, llegó el momento en que se rindió. Poblanos le tendieron una mano para ayudarla y le ofrecieron agua y comida pero simplemente las rechazó.
Las pocas croquetas que le dieron se secaban con el sol y el agua en platos desechables se evapora ante la mirada de los paseantes mientras ella seguía acostada en el piso de los portales esperando el final.
Ahí fue donde algunos la vieron y dónde por unas cuantas semanas se le ofreció una nueva oportunidad.
Rayitas, como la bautizaron en la Dirección de Protección Animal que la recogió y donde ha vivido resguardada por las últimas tres semanas, ha aprendido a convivir con otros perros, ha sido bien portada y ha vuelto a comer dos veces al día, pero todavía sigue sin familia, sin un hogar y sin saber qué será de ella.
Todavía mantiene el gesto deprimido con el que la encontraron. Su mirada compungida con las cejas hacia arriba ilustra la expresión de una perra que no tuvo la culpa de lo que le pasó, que fue víctima de personas que la abandonaron y que no le supieron dar amor.
En la Dirección de Protección Animal le ayudaron con la infección que tenía en su estómago, le ayudaron con el hambre que pasaba, pero sólo una familia le ayudará a sanar el corazón roto que tiene y que está listo para volver a llenar de felicidad una familia y convertir una simple casa en un cálido hogar.
A Rayitas sólo le queda una oportunidad de las cuatro que le ha dado la Dirección para que encuentre un nuevo dueño.
Después de eso, el futuro deja de ser incierto para convertirse en un futuro fatal.

