ZACATLÁN, Pue.- Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) detuvieron a “José P.”, para dar cumplimiento a la orden de aprehensión emitida por un juez por el delito de homicidio; aunque hay hermetismo sobre el tema, hasta donde se sabe podría tratarse del excomandante de la Policía Municipal de Amixtlán (lugar donde fue detenido), extraoficialmente vinculado con el asesinato de un joven de 20 años de edad, identificado como “Miguel Andrés”, ocurrido el pasado 1 de enero.
A dos meses, tres semanas y dos días del homicidio de ese joven, y a un mes, una semana y cinco días del zafarrancho que protagonizaron habitantes de ese municipio noroserrano para exigir al alcalde Alejandro Javier Becerra Salazar, dejara de proteger a su excolaborador y señalarlo como responsable de la poca obra y de la inseguridad que impera en esa municipalidad.
En aquella irrupción al informe de la presidenta del Sistema Municipal DIF (SMDIF) y del tercer informe del alcalde, la imagen que más prevaleció fueron las lonas con la leyenda ¡asesino! Oficialmente, al momento de la redacción de esta nota, la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha confirmado o negado que se trate del excomandante de la Policía Municipal.
Le exigían justicia y lo recriminaban por proteger a policías municipales que estaban acusados de cometer otros delitos.
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Debe recordarse que la madrugada del 1 de enero pasado, el excomandante estaba ingiriendo bebidas embriagantes en la tienda ubicada en la calle Zaragoza, en esta cabecera municipal, cuando la víctima, que estudiaba una carrera técnica y trabajaba en Zacatlán, que había ido a su comunidad para pasar las fiestas con su familia, esa noche se topó con los policías que estaban tomando y le dispararon.
El joven no pudo recibir ayuda médica, el plan era llevarlo al Hospital de Ahuacatlán, pero la carencia de una ambulancia lo impidió. Los mismos policías que le dispararon lo trasladaron, aunque después tuvieron que llevarlo hasta Zacatlán para que se le practicara la autopsia de ley. Los familiares acusaron que los mismos uniformados alteraron la escena del crimen, y hasta el momento no cuentan con el apoyo de la autoridad.
A esto se suma la inconformidad social que hay ante el clima de inseguridad que se vive en esta región, desde hace varios meses, y que durante la actual administración ha dejado cinco homicidios.
ZACATLÁN, Pue.- Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) detuvieron a “José P.”, para dar cumplimiento a la orden de aprehensión emitida por un juez por el delito de homicidio; aunque hay hermetismo sobre el tema, hasta donde se sabe podría tratarse del excomandante de la Policía Municipal de Amixtlán (lugar donde fue detenido), extraoficialmente vinculado con el asesinato de un joven de 20 años de edad, identificado como “Miguel Andrés”, ocurrido el pasado 1 de enero.
A dos meses, tres semanas y dos días del homicidio de ese joven, y a un mes, una semana y cinco días del zafarrancho que protagonizaron habitantes de ese municipio noroserrano para exigir al alcalde Alejandro Javier Becerra Salazar, dejara de proteger a su excolaborador y señalarlo como responsable de la poca obra y de la inseguridad que impera en esa municipalidad.
En aquella irrupción al informe de la presidenta del Sistema Municipal DIF (SMDIF) y del tercer informe del alcalde, la imagen que más prevaleció fueron las lonas con la leyenda ¡asesino! Oficialmente, al momento de la redacción de esta nota, la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha confirmado o negado que se trate del excomandante de la Policía Municipal.
Debe recordarse que la madrugada del 1 de enero pasado, el excomandante estaba ingiriendo bebidas embriagantes en la tienda ubicada en la calle Zaragoza, en esta cabecera municipal, cuando la víctima, que estudiaba una carrera técnica y trabajaba en Zacatlán, que había ido a su comunidad para pasar las fiestas con su familia, esa noche se topó con los policías que estaban tomando y le dispararon.
El joven no pudo recibir ayuda médica, el plan era llevarlo al Hospital de Ahuacatlán, pero la carencia de una ambulancia lo impidió. Los mismos policías que le dispararon lo trasladaron, aunque después tuvieron que llevarlo hasta Zacatlán para que se le practicara la autopsia de ley. Los familiares acusaron que los mismos uniformados alteraron la escena del crimen, y hasta el momento no cuentan con el apoyo de la autoridad.
A esto se suma la inconformidad social que hay ante el clima de inseguridad que se vive en esta región, desde hace varios meses, y que durante la actual administración ha dejado cinco homicidios.