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Puebla, motor del comercio desde su fundación hasta la actualidad

Puebla, motor del comercio desde su fundación hasta la actualidad

Alfredo Téllez y César López

Puebla, capital, desde su fundación en el año 1531 ha sido uno de los puntos de comercio más importantes del país por su excelente ubicación geográfica, como paso obligado al sureste y a la ciudad de México.

A través de los años, la actividad comercial ha evolucionado y en los últimos 50 años se detonó su crecimiento, así como su diversificación basada en las necesidades de los habitantes del municipio y los miles de turistas que visitan la ciudad.

El vicepresidente de la Red Mexicana de Franquicias (MFN), Francisco Lobato Galindo, afirmó que Puebla se mantiene a la vanguardia en actividad comercial.

Destacó que si bien los comercios dan vida al primer cuadro de la ciudad, también hay zonas comerciales que se han convertido en un importante generador de turistas en Puebla.

Además, el comercio, al igual que otros sectores productivos, se ha consolidado por años en Puebla.

En el primer cuadro de la ciudad durante la década de los setenta las tiendas de abarrotes, vinaterías y telas eran de lo más común, sin embargo, en la actualidad muchas de ellas han desaparecido.

De acuerdo con el fotoperiodista, Ángel Romero, la avenida Reforma estaba repleta de tiendas comerciales de diversos giros, aunque las más representativas de la época fueron “La Sevillana” y La Villa de Reynosa”, dedicadas a la venta de ultramarinos.

Señaló que otro punto importante de comercio fue el Mercado “La Victoria”, el cual fue cerrado en los ochenta y que permaneció así por muchos años hasta que se le dio un nuevo uso con oficinas municipales y pequeñas tiendas.

Agregó que otros negocios que no pudieron sobrevivir a la evolución fueron “Rodoreda” y “Escala”, a diferencia de más “casas comerciales” que se ha mantenido a través de los años, como “Nueva España”, que a pesar que ha tenido que irse adaptando a los nuevos tiempos está en el giro de la “ropa elegante”.

“El comercio en Puebla ha cambiado mucho, porque había tiendas de ropa elegante y se vendían telas finas. Todavía está aquí ‘Nueva España’, que ha sido una de las que ha perdurado”, indicó.

Comentó que el sector restaurantero también registró grandes cambios con el paso de los años, puesto que un gran número de negocios que se encontraban instalados en el primer cuadro de la ciudad emigró a la zona de la avenida Juárez y la 43 Poniente.

Pese a ello, dijo, algunos como la taquería “La Oriental” y el restaurante “Royalti” se mantienen contra viento y marea, y siguen ofreciendo a los turistas los tradicionales tacos árabes y la gastronomía poblana.

Además de “La Pasita”, que se ha convertido en un lugar emblemático de Puebla, y que –argumentó- un turista que llega a la capital no puede dejar de visitar en el establecimiento original fundado por don Emilio Contreras en el Barrio de Los Sapos o en la sucursal de la 3 Sur, atendido por su hijo.

Las grandes salas de cine tampoco se libraron, pues a decir del fotoperiodista con más de 50 años de trayectoria, también migraron de las principales calles de la ciudad y dieron paso a nuevas tiendas comerciales.

Ejemplificó el caso del Cine Reforma que hoy alberga en sus instalaciones una tienda de artículos electrodomésticos y línea blanca, mientras que el Cine Variedades actualmente es una tienda de telas.

“Aquí era la reunión de la sociedad de ese tiempo. Los cines de lujo eran el Reforma, Coliseo, Guerrero y Variedades. En los ochenta se creó el Cine Puebla y es el único que se mantiene por aquí”, rememoró.

Refirió que uno de los factores que abonaron a la desaparición de algunos comercios en el centro histórico de Puebla fue la creación del primer centro comercial en 1979, bautizado como Plaza Dorada.

“La primera fue Plaza Dorada y fue tanto el éxito que tuvieron que ampliarla y de ahí fue que comenzó a extenderse el comercio a las plazas que comenzaron a proliferar en la ciudad (…) Empezó a funcionar esta plaza y comenzaron a salir del centro las grandes tiendas”, verificó.

A partir del nacimiento de este complejo se detonó un crecimiento exponencial de las plazas, y al mismo tiempo su diversificación para cubrir las necesidades de cualquier tipo de comprador.

En Puebla hay centros comerciales tradicionales, como Plaza Dorada o Las Ánimas hasta aquellos como Angelópolis o Galerías Serdán, en donde se concentran las grandes marcas internacionales y se sirve comida de cualquier parte del mundo.

Desde sus orígenes, Puebla ha privilegiado su actividad comercial

La necesidad de una ruta comercial más corta entre la ciudad de México y Veracruz, así como el creciente número de españoles marginados del sistema de encomiendas, hizo que se comenzara a plantear la creación de una ciudad alejada de los asentamientos indígenas y dedicada al descanso e intercambio entre españoles.

De esta manera, un 16 de abril de 1531 se fundó la ciudad de Puebla, hoy considerada una de las metrópolis más importantes de la República Mexicana.

Una leyenda que hace referencia a su fundación, cuenta que el Obispo de Tlaxcala, Julián Garcés, durante un sueño vio un campo, en medio de él había un río y a los lados otros dos. El campo tenía hierbas, flores y manantiales de agua. También observó a dos ángeles que trazaban y delimitaban con cuerdas lo que serían sus límites. En la mañana, al despertar, contó su sueño a otras personas, quienes lo acompañaron a cinco leguas (25 kilómetros, aproximadamente) de Tlaxcala, donde encontró el campo soñado. De esta leyenda surgió el nombre de “Ciudad de los Ángeles”.

La zona era denominada por los antiguos pobladores de México como “Cuetlaxcoapan”, que significa “donde las serpientes cambian de piel”, sin embargo, sólo existían en dicha área algunas zonas de labranza y ningún vestigio prehispánico.

Originalmente, la zona elegida estaba delimitada por el cauce del Río San Francisco y el Cerro de San Cristóbal (hoy cerros de Loreto y Guadalupe), y ahí comenzó a habitarse. Los frailes franciscanos Toribio de Benavente “Motolonía”, Jacobo de Testera, Luis de Fuensalida, Alonso Juárez y Diego de la Cruz, acompañaron a la población y edificaron la primera capilla de la ciudad.

Sin embargo, las lluvias torrenciales y el desigual crecimiento del Río San Francisco y sus afluentes pusieron en peligro la existencia de la nueva ciudad y para evitar su abandono se decidió cambiar la ubicación y así en 1532 se estableció definitivamente en la parte oeste del Río San Francisco.

El 20 de marzo de 1532, Carlos V, por decreto en una Real Cédula, impuso al asentamiento el título de "Ciudad de los Ángeles" y, posteriormente, en 1558, el título de "Noble y Leal Ciudad de los Ángeles".

Para 1576, se le nombró "Muy Noble y Muy Leal Ciudad de los Ángeles", y en cuanto al escudo de armas fue otorgado en 1538 a través de una Provisión Real que elaboró el escribano Juan de Sámano y suscribió también la reina Isabel de Portugal.

Aportación indígena

La imperiosa necesidad de la mano de obra indígena era evidente, tanto para la construcción, como para el comercio, así que se permitió a la población indígena de Tepeaca, Cholula y Huejotzingo establecerse en los márgenes orientales de la ciudad. Siendo éstos los antecedentes de los barrios populares, como Analco, Xanenetla, El Alto, entre otros.

En este contexto, el arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, reiteró que la ciudad de Puebla fue planeada especialmente para españoles, con la promesa de que los indígenas provenientes de Cholula, Calpan, Huejotzingo, Tepeaca, Tecali y Tlaxcala pondrían la mano de obra, y el pago injusto y discriminatorio para ellos fue dejarlos vivir en campamentos fuera de la traza de la ciudad, mientras trabajaban en la construcción.

"Como retribución, en el siglo XVII, les permitieron levantar una capilla anexa al Templo de San Francisco, denominada San Juan Bautista, sin embargo, al no agradarles la presencia de los indígenas, decidieron enviarlos a una pequeña iglesia a la que llamaron San Juan del Río, donde hasta la fecha se conserva una importante colección de obras artísticas", explicó.

Otro de los puntos arquitectónicos que destacó fue la ubicación de la capilla de Santa Elena de la Cruz del Alto, originaria del siglo XVII, sitio donde –de acuerdo con la versión de los cronistas- Fray Toribio de Benavente celebró la misa de fundación de la ciudad de Puebla, el 16 de abril de 1531.

"En ese entonces, de manera improvisada los indígenas levantaron un jacal de madera y techo de zacate", refirió.

Delineó que Puebla representa una de las ciudades más importantes del país en el ámbito cultural: "Puebla de los Ángeles es la segunda de la Nueva España, pero la primera en cultura y en esplendor".

Precisó de manera histórica que el Cerro Amacueyatepec o "Cerro de Amates y Ranas", fue el primer sitio de asentamiento que eligieron los franciscanos, encabezados por Fray Toribio de Benavente, “Motolinía”, para fundar la ciudad de Puebla.

"El cerro está formado por dos cimas, mejor conocidas como Loreto y Guadalupe. Fueron 33 españoles y una viuda las familias que se establecieron en estas laderas, para protegerse del viento frío de La Malinche, por consejo de los mismos franciscanos", relató.

A 484 años de la fundación, la ciudad sigue teniendo grandes problemas, debido a que se ha hecho una enorme inversión en obra pública, privilegiando al vehículo en detrimento de otras necesidades del propio desarrollo urbano.

Así lo consideró el especialista de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Francisco Vélez Pliego, quien explicó que aquellos planos que "trazaron los ángeles" se han ido modificando con el tiempo, al no contar con un desarrollo urbano adecuado.

Agregó que algunas zonas de monumentos históricos han sido perjudicadas por demoliciones, violando la normatividad, tanto a nivel local, como federal, en materia de protección de bienes culturales edificados.